Diez conclusiones provisorias sobre las revistas de música (Leandro Donozo)

Para historiadores, musicólogos, diseñadores, periodistas, editores, músicos y para el público interesado en la música, las revistas especializadas constituyen un fascinante mundo por descubrir. A modo de introducción y de invitación a sumergirse en este campo, del que tanto queda por aprender, proponemos esta red de ideas básicas y generales.

1. Las revistas de música son una fuente invaluable para el conocimiento de la producción musical.
Parece una obviedad, pero es necesario dejarlo en claro y comenzar insistiendo en ello. Así como la prensa fue, desde su aparición, un vehículo para la difusión de ideas y noticias relativas a todos las áreas y los intereses sociales, ha sido también –y sigue siendo– uno de los principales medios a través de los cuales se conoce la historia y el pensamiento musical. Para conocer la actividad musical en la Argentina, las revistas especializadas resultan documentos de gran riqueza, donde puede ubicarse información que no se encontrará en casi ninguna otra fuente. Lanzamientos discográficos, programas y críticas de conciertos, visitas extranjeras, entrevistas, publicidades y anuncios, entre otros datos, amplían nuestra visión y comprensión del pasado musical.
Pero las revistas no sólo nos proveen de una enorme cantidad de datos y de información sino que, en muchos casos, están llenas de música en un sentido más literal. Desde los comienzos, uno de los contenidos más habituales de este tipo de publicaciones fueron las partituras, ya sea de obras para solistas, para canto y acompañamiento o para conjuntos orquestales con partes individuales para los diferentes instrumentos. En épocas más recientes, también se ha hecho habitual que algunas incluyan grabaciones sonoras en diversos soportes. Estos repertorios abarcan desde composiciones de reconocidos autores locales y extranjeros, hasta piezas poco conocidas de destacados músicos locales, así como numerosas obras de compositores profesionales o aficionados que el canon musical actual voluntaria o involuntariamente ha ignorado y de los que poco se sabe. Baste como ejemplo el caso del Boletín Musical de 1837 que, como demuestra Melanie Plesch en su señero estudio introductorio a la edición facsimilar, incluye algunas de las únicas obras conocidas de varios compositores locales del siglo XIX, así como la primera pieza musical atribuida a una compositora argentina.
En síntesis, las revistas de música nos permiten asomarnos, por un rato, a la visión que cada época tuvo de su propia producción: qué músicas se escuchaban, qué se decía y se pensaba de ellas. El análisis de estos antecedentes en comparación con la lectura de los medios actuales abre la posibilidad de una comprensión y un análisis más profundo de la situación presente.

2. La historia de las revistas de música de la Argentina es todavía un proyecto pendiente.
Es sencillo suponer que, a esta altura de los acontecimientos y del avance de la tecnología y del conocimiento, ciertas cuestiones podrían estar ya resueltas. La sensación de que la información se ha vuelto un bien abundante y accesible casi hasta el exceso haría pensar que no debiera ser un problema, por ejemplo, consultar la bibliografía completa sobre determinado tema o las publicaciones existentes sobre ciertas problemáticas. El caso de las revistas de música es un buen ejemplo de lo precario de nuestro saber respecto de la historia de la música en la Argentina. Parecerá quizás difícil de creer, pero desconocemos aún a ciencia cierta qué revistas especializadas en música se han publicado en la Argentina a lo largo de los años. Establecer dónde se han conservado estas colecciones es parte de una búsqueda ardua y que llevará todavía un largo tiempo. Cuáles son, cuántas fueron, cuántos números aparecieron de cada una, de qué hablaban, son  interrogantes que todavía estamos lejos de poder responder con fundamento. En consecuencia, un conocimiento acabado de los contenidos, las tendencias, las relaciones y una cronología mínimamente exhaustiva es parte de lo que está  por hacerse y a lo que, al menos por ahora, no podemos contribuir más que intentando abrir una ventana a un campo que promete múltiples riquezas y posibilidades.

3. El de las revistas de música es un mundo mucho más vasto de lo que parece.
Lo que puede parecer a simple vista como un campo reducido y restringido es un área que abarca una gran diversidad, variedad y amplitud cronológica, temática y profesional. En su Historia de la música en la Argentina, Vicente Gesualdo da cuenta de apenas un puñado de revistas locales del siglo XIX; en la entrada sobre periódicos musicales de la Enciclopedia de la música argentina, Rodolfo Arizaga menciona cuarenta y tres títulos; en la voz “Periodicals” de la primera edición del New Grove Dictionary of Music and Musicians de 1980, una de las enciclopedias generales sobre música más importantes del mundo, se listan treinta y siete títulos; en la versión que quien esto firma actualizó para la segunda edición de dicha obra veinte años después se llegó a los ciento un registros; en la sección sobre Argentina de la obra de referencia más importante en lengua castellana, el Diccionario de la música española e hispanoamericana, Carmen García Muñoz y Melanie Plesch incluyen cuarenta y una revistas; por último, en la Guía de revistas de música de la Argentina (1829-2007) llegan a figurar cuatrocientos cincuenta títulos. A poco menos de un año de su publicación, más de veinte títulos nuevos han sido detectados y nuevas revistas de todas las épocas son localizadas continuamente.
Si bien las primeras revistas musicales que se conservan datan de 1837, se tienen referencias a publicaciones cuya aparición se anunció en algunos diarios, como la mítica El Orfeo Argentino de 1829, y hasta hoy no han cesado de surgir nuevas y numerosas ediciones. Aun los profesionales y muchos periodistas especializados se sorprenden de constatar que actualmente se publican unos cincuenta títulos de revistas diferentes. A lo largo de la historia argentina ha habido revistas dedicadas a los más diversos géneros y estilos musicales, colecciones que no llegaron a publicarse más allá del número uno y otras que superaron holgadamente las mil ediciones, algunas distribuidas masivamente en kioscos de revistas callejeros, otras de circulación en librerías o restringidas a socios de una institución y hasta ediciones manuscritas de las que no se ha hecho más que un único ejemplar circulante entre un grupo mínimo de lectores. Se conocen revistas especializadas publicadas por grandes editoriales comerciales, pero también por pequeños emprendimientos asociativos y hasta por una sola persona; existen publicaciones de todo tipo de instituciones públicas y privadas: organismos de gobierno, sindicatos, asociaciones profesionales, conservatorios, universidades y escuelas de música, fabricantes de instrumentos musicales, editoriales de música, radioemisoras, sellos discográficos, disquerías, hasta cafés y confiterías.

4. Es difícil saber dónde termina la historia de las revistas de música argentinas y comienza la historia de la música en la Argentina.
Las revistas musicales constituyen una privilegiada red que cubre no solamente los últimos ciento ochenta y un años de historia local, sino que se ocupan de la mayor parte de los géneros y expresiones musicales en sus diferentes facetas: las más técnicas y científicas, las populares, las costumbristas, las literarias, las frívolas. Revisar las páginas de este corpus nos permite conocer la escena y la trastienda de la historia de las expresiones artísticas. Cada revista puede estudiarse como un fenómeno en sí mismo, con sus objetivos, logros, trayectorias, contenidos, enfoques, puntos de vista, relaciones con el medio musical, con otras publicaciones y entre los mismos colaboradores a lo largo del tiempo. Pero, al hablar de las publicaciones como objeto de estudio no se puede evitar referirse también a las músicas de las que tratan sus páginas, y entonces se está hablando también de la historia del desarrollo de la producción musical y de sus múltiples manifestaciones y repercusiones. La historia de las revistas argentinas de música se confunde constantemente con la historia de la música argentina y se hace difícil deslindar dónde termina una y comienza la otra.

5. Las revistas de música son una fuente invaluable para el conocimiento del lugar de la música en la sociedad.
Las revistas de música no sólo son fuente de datos e información concreta para conocer la música en sí misma y el desarrollo del campo profesional específico, sino que sirven como herramienta para estudiar el lugar que la música fue ocupando en la sociedad. A través del análisis de los usos y funciones de las diferentes publicaciones, los públicos a los que se dirigían, los modos de circulación y distribución, los discursos acerca de la música, y las relaciones con otros medios de comunicación puede conocerse mejor la relación de las prácticas musicales tanto de profesionales como de músicos amateurs o del público mismo con la cultura y la vida social de cada época.
Un ejemplo interesante a través del que se pueden analizar ciertos procesos es el del auge y la decadencia de los cancioneros, esas pequeñas revistas que publicaban casi exclusivamente letras de canciones populares, algunas de las cuales, como El alma que canta o El canta claro, alcanzaron tiradas millonarias de sus entregas semanales a lo largo de décadas. Estas revistas tenían una gran circulación a nivel muy popular, lo que indica el interés de un público no profesional considerablemente extenso en conocer las letras de las canciones exitosas del momento. Este tipo de medio, con sus variantes, se extendió hasta la década del 1960 en revistas como Folklore y a la del 1980 con títulos como Canta rock o Toco & canto, aunque hoy en día es probable que el avance de internet los haga parecer bastante menos necesarios. ¿Dónde radicaba el interés en estos textos? ¿Cómo y cuándo cantaba la gente común en su vida cotidiana?
Indagar sobre las prácticas sociales alrededor del canto y la práctica musical que causaban tal interés (así como la influencia del desarrollo del mercado discográfico y radial), es sólo otro de los múltiples ejemplos posibles de por qué y cómo las revistas musicales tienen el potencial de constituir un material clave para lograr un conocimiento más rico de nuestra historia cultural y social.

6. Las revistas especializadas en música no interesan solamente a los especialistas.
Si se ensaya el experimento de pedir a un grupo de personas al azar, que no sean necesariamente músicos o estén vinculados profesionalmente a la música, que mencionen cualquier revista especializada, es posible que la mayoría puedan dar respuestas correctas. Es muy habitual que una proporción nada despreciable de las poblaciones urbanas reconozca al menos alguna revista musical de cualquier género o período, que variará según la edad. Más aún, seguramente podrá explicar la razón de ese conocimiento y ligarlo con momentos o aspectos de su vida personal y afectiva: un hermano, tío, padre, primo, amigo o él mismo la compró en determinada época, sea por haber estudiado algún instrumento musical durante la juventud, por afición a un género o artista específico o por influencia de un grupo social de pertenencia. Esto se verifica, por ejemplo, al ver las reacciones de personas de las más diversas extracciones al hojear la mencionada Guía de revistas de música o en los variados e inesperados hogares de donde provienen muchas de las publicaciones utilizadas a lo largo de esta investigación. Esto, que quizás sea algo poco significativo, no parece ocurrir de la misma manera con publicaciones dedicadas específicamente a otros temas (salvo por el deporte, otra pasión popular argentina), como las artes visuales, la literatura, el cine o el teatro.

7. Las revistas de música hablan de mucho más que de música.
Las revistas de música están pobladas de materiales que exceden lo musical. Casi no ha habido revistas –ni de tango, ni de folklore, ni de música clásica o de rock–,  al menos hasta hace pocas décadas, que no incluyeran en sus páginas poemas de autores reconocidos, de sus propios colaboradores o de los mismos lectores. También ha sido y es frecuente la aparición de cuentos, o de artículos sobre cine, literatura, artes visuales, política, historia o deportes. En sus páginas es habitual encontrar las firmas y las presencias de personalidades destacadas de otros ámbitos culturales, comenzando por el mismo Juan Bautista Alberdi en su doble rol de compositor y crítico musical en las primeras publicaciones conservadas.
A veces, incluso, determinar cuándo ciertas publicaciones pueden considerarse como “revistas de música” no es tarea sencilla, y establecer si los contenidos están o no dedicados a la música en su mayor parte es una tarea casi imposible de llevar a cabo con total precisión. La revista Lyra, por ejemplo, comenzó a aparecer en el año 1943 con el subtítulo “Teatro Colón” y su contenido estaba centrado, sobre todo, en información acerca de su temporada. Paulatinamente fue ampliando su campo de interés hacia otras expresiones artísticas, para convertirse, finalmente, en una revista sobre las artes y la cultura en general. Por otro lado, una publicación como Ars ha logrado considerable repercusión en el campo musical por sus ediciones dedicadas íntegramente a algunos compositores, pero éstas parecen constituir una minoría en el contexto de la colección. Más recientemente, revistas como Expreso imaginario o Rolling Stone tampoco son exclusivamente musicales y probablemente, en ciertas ediciones, haya igual o mayor cantidad de artículos sobre otros temas que sobre música, pero es innegable que han sido y son consideradas por sus lectores, y por la literatura sobre el, como revistas de rock.

8. Las revistas de música son una fuente invaluable para el conocimiento de nuestra sociedad en general.
A simple vista, las revistas especializadas en música pueden parecer un tema de estudio demasiado específico y de interés más bien acotado y limitado a un escaso grupo de entendidos. Sin embargo, resulta un campo sorprendentemente propicio para estimular una mirada diferente al pasado, presente y futuro de nuestra cultura y de nuestra sociedad.
Esta diversidad las convierte en un medio particularmente apto para estudiar procesos sociales y culturales que exceden el campo musical. La polémica directa entre diferentes publicaciones, por ejemplo, era una práctica habitual durante las décadas de 1920 y 1930, tal como lo muestra el estudio de Omar Corrado sobre los intercambios musicales en revistas de este período. Pero se trataba de intercambios en un lenguaje directo y explícito, de una intensidad y una virulencia que la corrección política de nuestros días, más habituada al eufemismo y a la alusión indirecta, probablemente no toleraría.

9. Las revistas de música son solamente una parte de los medios de comunicación.
Aunque parezca elemental decirlo, es bueno no olvidarlo. Al menos con fines analíticos, se podrían distinguir tres tipos de publicaciones periódicas con información sobre música: diarios de actualidad que incluyen noticias o secciones sobre música; revistas culturales o de interés general que incluyen artículos, sea ocasionales o más frecuentes sobre música; y revistas dedicadas exclusiva o principalmente a la música. Estas últimas son, por su especificidad, el tipo de publicación que más interesa a la musicología y a los historiadores de esta práctica cultural que aquí abordamos, pero no debe perderse de vista que las revistas específicas dialogan constantemente con otros tipos de medios gráficos, radiales, televisivos y, hoy en día, también digitales.

10. Sobre las revistas de música no sabemos (casi) nada.
A modo de síntesis, puede señalarse que en la Argentina existe, desde 1829, una rica y extensa historia de edición de publicaciones periódicas especializadas en música, pero, sorprendentemente, ésta es, en gran parte, desconocida. De los más de cuatrocientos cincuenta títulos relevados durante la investigación que dio origen a este trabajo, un considerable porcentaje no ha sido tenido en cuenta por los historiadores y no aparece citado ni utilizado en la historiografía sobre la música argentina. Las colecciones con las que el estudioso cuenta son abrumadoramente incompletas, y el continuo hallazgo de publicaciones hasta ahora casi olvidadas y de las que se tiene escasa o nula referencia bibliográfica previa nos da la pauta de que no hemos hecho más que empezar a explorar este mundo vasto, rico y diverso. Estamos aún en el arduo pero fascinante proceso de descubrir este yacimiento documental que se amplía constantemente en cantidad y variedad frente a nuestros ojos. Puede afirmarse, aunque suene a exceso, que de la historia de las revistas sobre música en la Argentina sabemos –todavía– escandalosamente poco.
Hacer obsoleta esta última conclusión lo antes posible es, quizás, el principal objetivo al que esta exposición intenta contribuir, aunque sea modestamente.
Leandro Donozo
Docente e investigador. Secretario Académico, Instituto Universitario Nacional del Arte.

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